Ese Éxtasis

Es difícil ponerse tantas pieles como necesita el análisis de este disco. Difícil como resolver un paisaje poliédrico con infinitas escapatorias. Es el quinto álbum de Tulsa, el personalísimo proyecto de la compositora y psiquiatra Miren Iza. Subrayo su profesión porque creo que es indisociable del collage de perfiles que ella misma analiza a lo largo de ‘Ese Éxtasis‘, seguramente su mejor disco hasta la fecha.

La trayectoria de Tulsa como formación ha sido cambiante desde que fuera nominada a los Grammys Latinos gracias a su segundo disco “Sólo me has rozado”. El siguiente disco, “Espera la pálida” fue mucho más críptico y ese extraño desvanecimiento anunciaba algo que se confirmó en 2011: un parón indefinido. Miren había decidido poner rumbo a Estados Unidos por motivos profesionales y aunque se mantuvo activa musicalmente allí, no tendríamos un nuevo lanzamiento hasta 2015 con “La Calma Chicha”. En este disco aparece probablemente uno de los mejores temas de la cantautora de Fuenterrabía: “Oda al amor efímero“.

Los títulos son a mi juicio bastante premonitorios de lo que nos podemos encontrar en cada disco. “Centauros” en 2017 introducía un cambio en el sonido acompañada de Charly Bautista y Carasueño en la producción. Es muy interesante ver cómo cada paso ha ido llevando a Miren al siguiente en términos compositivos. Y creo que todos los pasos, todos los golpes los arañazos confluyen de manera magistral en este nuevo disco: la obra maestra de este grupo extraño en un tiempo extraño.

Miren empieza su particular éxtasis con “Autorretrato“, una canción de espejo, memoria y bloc de notas. Creo que empezar la descripción de uno mismo a partir de una negación es una primera pincelada negra y goyesca que ya desde el principio invierte toda la gama de colores. Tiene un aire campechano y tranquilo que particularmente me quiebra en su creciente: “no me conmueve el horizonte, no me da miedo la muerte, no me importa tu desorden, me asusta mucho perderte.” Resulta sublime ese último giro hacia la fragilidad, esa carretera pequeña y vertebradora que somos todos cuando se apagan las luces y cerramos sesión. Para colmo (spoiler alert) se permite el lujo de acabar la canción con “no creo en autorretratos, todos son falsos”. Lo que hace que pares, te abroches el botón superior de la camisa y necesites escucharla de nuevo pero en negativo.

Venga, que me cambio, que ahora toca situarse en una primera cita. Ese baile de expectativas y precauciones que somos cuando quedamos con alguien por primera vez. La canción “Destrucción Mutua Asegurada” es un buen ejercicio de poder y nihilismo. “¿Te crees que no sé que llevas un botón rojo en el bolsillo?” Metáfora espectacular del ritual de encantado y hasta nunca.

El tercer tema es otro juego de cuarta pared. “Os oigo follar” es una divagación onírica sobre la supuesta vida de una pareja al otro lado de un tabique. Les compadece, advierte, anuncia… su narración de todo lo que acontece en la habitación de al lado es un catálogo de experiencias y matices personales. Esta premisa le sirve a Miren para entretejer un final técnicamente muy complejo de resolver para el que (todo el que se haya sentado a escribir una canción lo sabe) hay que tener mucho oficio.

La cuarta canción tiene un inicio que entiendo pondrán en todas las escuelas de escritura creativa como ejemplo: “Hay un trampolín pero está prohibido saltar, estamos en una piscina en la que no se puede nadar ¿Qué cojones hacemos aquí?” “La Piscina” es una canción sencillamente magistral. Me hace muy feliz pensar en aquel video de la piscina del niño de Teruel. Un escenario dantesco donde se desarrolla un amor extraño entre protagonistas de perfil bajo. Por favor escuchadla.

Seguimos con el primer single publicado del disco: “Tres Venenos“. Esta canción, especialmente críptica, nos cuenta la historia de un falso chamán pero encierra una inteligente crítica a la megalomanía del poder y la mercadotecnia contemporánea. Musicalmente es un paréntesis más rítmico que nos sacará de la tranquilidad de la piscina y nos prepara para un siguiente tramo del disco más enérgico.

La Boda” es otra afilada crítica, en este caso a la diferencia de clases. En la canción los protagonistas se quedan fuera del gran evento del año en el puerto deportivo: la boda entre dos jóvenes de la Jet Set local. Me divierte pensar que es lo que Dani Martín quería decir con Zapatillas pero en un lenguaje para adultos. Los arreglos son de nuevo inteligentes y muy ricos rítmicamente.

Gran Fuerza Domadora” es una reivindicación del amor más visceral y pasional. Por momentos parece que es un pequeño guiño irónico a la capacidad transformadora del enamoramiento.

En “Dinero Caído del Cielo” aparece una pregunta interesante ¿Qué se siente al tener todos los placeres sin merecerlos? Una buena reflexión sobre la frustración que genera la ausencia de privilegios heredados. Desde luego es un tema generacional y es palpable lo pegadísima que está Miren al suelo en cada estrofa.

El antepenúltimo tema de Ese Éxtasis es una pequeña novela. Uno de los mayores anhelos de todos los que hemos intentado componer una canción. La protagonista de “Yo no nací así” comienza su historia desde la cárcel y reflexiona sobre si las personas nacemos o nos hacemos. Al repetir “poco a poco año a año me fui haciendo así” parece casi un clamor y búsqueda de una redención imposible. Una reflexión interesantísima sobre la culpa.

Seguimos con el último single pero penúltimo corte del disco: “Los Volcanes Avisan”. Esta canción casi bailable es el único ejercicio de empatía con su yo más postadolescente. Cuesta imaginar a la impertérrita cantante de Tulsa explotando sin motivos sumamente justificados pero claro, en esta semana que se ha sabido que al parecer Íñigo Errejón propinó una patada voladora a un señor en el lecho de muerte, cualquiera sabe.

Sin explotar y con un tono más solemne, “Yo no soy Penélope” trata otro tema curioso: la vuelta de un viejo amor al pueblo y cómo la protagonista ha manejado la espera. Pero ya se encarga la canción de negar el mito de Penélope y su espera de Odiseo y su eterna espera. Un nuevo guiño al verdadero poder: el que te permite dirigir tu propio destino.

Siempre he sentido un profundo respeto por esta compositora y me ha llenado el alma escuchar este disco, con calma, a lo largo de los días. No lo gastéis, no lo consumáis rápido. Dejadlo en la nevera para cuando lo necesitéis. Aguantará años.

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